Esos miedos que vencemos

Leyendo un artículo (muy interesante, podéis verlo aquí: “26 cosas que cada persona debería hacer por si misma al menos una vez al año“) y tras la reflexión de una buena amiga, me di cuenta de esas cosas que superas sin darte cuenta y que parece que olvidaste. Justo en el segundo punto de esa lista de 26 cosas, quiero detenerme para hablar de los miedos y los frenos a los que nos enfrentamos a lo largo de la vida. Esos miedos que vencemos.

2. Write down a list of things you didn’t think you’d be able to get through and then did. We usually just forget about the issues we spent weeks and months and years panicking over and creating our lives around – because they resolve naturally, or end up only having been issues we made up. So the next time you’re absolutely heartbroken, remember the last breakup you were certain you wouldn’t get over. (You did. You will. This too shall pass.)

En la misma línea, esta también:

16. Write down a list of things you’re proud of. Things you’re really, sincerely proud of. Things you never thought you could accomplish and have. The kind of gratitude that comes with appreciating what you’ve done for yourself is unmatched. Let yourself keep surprising yourself. Make your own case for why you should trust yourself – then listen. And keep going.

sobre miedos y su superación

 

Foto: Anna Alfaro, Barcelona 2016

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Eso me pasó a mi. Durante años tuve miedo a dormir sola. Desde muy pequeña, quizá desde los 5 años temía que llegara la noche, no quería irme a dormir porque me aterraba la noche, la oscuridad… Durante tiempo crecí durmiendo con una lucecita pero eso era poco para el pánico que tenía a ese momento del día. Viví mucha historia en torno a este temor pero un año y debido a varios acontecimientos en la vida que cambiaron la estructura y organización de esta, tuve que cambiar, un poco a la fuerza y también por cambio de escenario terminé adaptándome a la nueva situación y “vencí” parte de esos miedos. He vivido mucho tiempo sola y una amiga me hablaba de ello: “Tenías miedo a dormir sola en una habitación y ahora mira cómo y dónde vives, te encanta estar tiempo a solas en casa, te lo resuelves todo tu, tratas de no depender de nadie… ¿Te das cuenta?” Pues sí, es cierto, no lo había pensado…

Esto es un “simple” detalle de todo eso en lo que evolucionamos y avanzamos, mejoramos y solucionamos y a veces, ni nos damos cuenta, ni lo valoramos, ni nos felicitamos ni nos colgamos la medallita por el progreso, por las metas (grandes o pequeñas) conseguidas. Seguro que también os pasa, ¿verdad? Nos criticamos y machacamos mientras algo va mal y cuando conseguimos cosas, las hacemos bien… ¡Ni tan siquiera una palmadita, somos capaces de darnos! ¿Qué tal si os detenéis a pensarlo, dar con este tipo de cosas y sentiros un poquito más orgullosos? Porque seguro que hay infinidad de cosas que superasteis y por las que sentirse feliz y orgulloso!

Yo creo que me he hecho tan fuerte, en los últimos tres años… Viví un cambio espectacular, perdiendo losas de toda la vida. Supongo que el cambio, se habría iniciado tiempo atrás, a lo largo de la vida, entiendo, pero estímulos adecuados y mucho trabajo personal, al final dan buenos resultados.

Me separé hace algunos meses y cómo decía una amiga, estamos “curtidas”, tenemos ya muchos “callos”, cada vez duele menos, seguía. Supongo que aprendemos tanto y hemos llorado todo, que aunque la pena a veces se nos coma… nos sobreponemos porque sabemos lo que vale la vida, lo que merece vivir cada instante y lo importante que es vivirlo bien, feliz. Odio desaprovechar el tiempo, la vida. Quiero hacer infinitas cosas, siempre (en eso no cambio aunque haya bajado un poquito el listón) pero es por eso que cuando estás destrozado y ves que pasan las horas, días y te sientes una auténtica mierda, sinceramente, me da rabia, rabia porque ese momento se está pasando y te lo estás perdiendo. Vida no hay más que una y si ahora no la vivimos bien, no vendrá otra detrás… A veces me paso porque también debemos darnos el espacio para estar mal… aunque, hay que aprender a no revolcarse en las propias miserias. ¡Mucho ánimo a todos en todo! Podemos con eso y más :)

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Londres, ver y perderse. Agosto 2016

Paseando por Londres mi primer día en la ciudad, después de dejar atrás Birmingham y Worcester, me di cuenta de los años que hacía que cada cierto tiempo volvía a repetir ese camino, regresaba a la ciudad y ese tramo, estaba siempre entre los planes de los días que la visitara, fueran más, fueran menos. Ese camino justo que repetí muchas semanas seguidas mientras viví en la ciudad, nada más y nada menos que diez años antes. ¡Es increíble cómo pasa el tiempo! ¡Y cuántas cosas suceden en ese tiempo! Justo me mudé al terminar la carrera  (mis estudios oficiales ya que después vinieron mucho otros, ¡qué perdida estaba! ) buscando perfeccionar el idioma, dejando atrás ciertas cosas, queriendo encontrarme… Hicieron falta muchos años para que eso sucediera (que me encontrara) e incluso os diría que del todo del todo… No lo he hecho aún pero… ¿Quién lo hace? Siempre hay mucho que encontrar en nosotros mismos, que conocer de nuevo, nos podemos descubrir tantas cosas nuestras a diario…

Regreso a esta ciudad de tanto en tanto porque… Aunque no se convirtiese nunca en un hogar para mí, siempre me recibe con lo brazos abiertos y me permite disfrutarla. Vine con tantas personas y tantas veces sola también… Y después de vivir en ella y recorrerla cientos de veces, da gusto que las nuevas visitas puedan centrarse en deambular simplemente por las calles. Callejearlas sin la prisa del turista. Una visita centrándote en lo que realmente interesa. Los pequeños detalles, las callejuelas, las cosas nuevas, los rincones que quizá no viste antes… Y repites lo que adoras, por más que comieras, pasaras, compraras 50 mil veces. Son tus lugares.

Y es curioso que la última vez que vine fue en diciembre de hace dos años, en 2014, con una de mis personas. Fue un viaje extraño… Bonito y triste al mismo tiempo… La vez anterior, en agosto de 2013, fue una escapada en toda regla. Triste más bien (o del todo a pesar de estar con una de mis mejores amigas). Y este agosto, que pudiera parecer un reflejo de ese de 2013, aunque tenga cosas en común con aquella vez (personales y muy emocionales), dista mucho de cómo fue aquel entonces y de cómo es este momento. La primera reacción es: ¿estoy en el mismo lugar que aquel agosto? He vuelto, nuevamente me reuní con esa misma amiga que ya no vive en la ciudad y además  ahora tiene marido y bebé, de veras, el tiempo y sus velocidades…, otra vez le conté mis “historias” y podría parecer que sigo en el mismo lugar pero… Por suerte no es así. Aunque un pilar se haya torcido mucho, el resto están bien asentados, evolucionando, mejorando… Y lo que es más, yo, soy yo misma pero un yo mejor (¡espero no sea únicamente una sensación mía!) de lo que era entonces (ya os hablé de cambios personales y de las ayudas que tuvieron que ver en este post). Así que abrazo muy muy fuerte Londres porque me acoge en lo bueno y en lo malo, igual que Inma, lejos pero ahí.

De esta escapada me quedo con estos lugares:

Repito Broadway Market Street y esta vez como (que únicamente habíamos merendado) en l’Eau a la Bòuche, buenísimo!

café comer londres

El café en Climpson and Sons muy bueno, seguro que los amantes (y entendidos) del buen café, ¡disfrutarán de este lugar!

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Shoreditch:

Paper and Cup. Libros a 2€ y café, té y dulces ricos.

librería cafetería londres

Lyle’s. Este quedó pendiente pero me acerqué hasta él porque me encontraba por la zona y el local es precioso. ¡Espero que la comida también lo esté!

Cereal killer Café. ¡No lo probé pero me encantó! Este es un mini local con cientos de variedades de cereales, caseros y de supermercados pero de todas las marcas, países… A estos puedes ponerles leche de la variedad que desees, yogur, zumos… y todo tipo de toppings. ¡Es una locura!

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librería broadway market londres

Por el centro de la ciudad:

Nordic bakery, creo que mi preferido de estos días. Una cafetería de inspiración escandinava en la que desayunar, comer, merendar… Dulces deliciosos, tés, cafés… Y muy bien situada a pocos pasos de calles tan concurridas como Oxford Street pero en una apacible y encantadora plaza, un lugar idílico, sinceramente os recomiendo esta parada.

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arte urbano en londres

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Fotos: Anna Alfaro

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Anna y la comida

Que me gusta la alimentación es obvio. Que me gusta comer y bien, está claro. Interesada por lo que ingiero, los ingredientes, su procedencia, cómo se cocina, las combinaciones… Más que claro dada mi manera de alimentarme.

A veces, como hoy, sentada junto a la ventana de Bendita Helena, me detengo y pienso sobre cómo ha evolucionado todo en mi vida hasta llegar a día de hoy y ver mi relación con la comida. Cómo cambió tanto, gradualmente, sin apenas darme cuenta. Sin verlo hasta momentos como este en los que me detengo y lo observo. Nunca hablé de ello por aquí, supongo que trato siempre de traer lo bonito, lo que descubro y me atrapa, entusiasma… y pienso que os puede gustar a quienes me seguís. Supongo que huía de capítulos difíciles y complicados de la vida pero… al final, esos marcan quienes somos y las direcciones que tomamos y mirando hacia atrás, creo que aquellos años de mi vida, dicen mucho de quien soy hoy. En parte debo estar “contenta” por lo que viví y de la manera que lo superé. ¡Al final, aquí estoy, la mar de bien al respecto! Siendo mejor en mi alimentación seguramente por ello…

Posiblemente sin decirlo se intuya de qué estoy hablando. Padecí anorexia. No fue algo ligero, pasajero, una crisis menor. Sufrí la enfermedad en toda regla, con ingreso médico, años de terapia, controles médicos, afectándome física, psicológicamente y también haciendo sufrir mucho a mi alrededor, sobre todo a mi madre.

Fueron años complicados pero “me salvé” y salí de ello. Odiaba comer. Los alimentos eran mis enemigos, me hacían “daño”, los repudiaba. Supongo que habréis leído incluso algunos vivido de cerca la enfermedad y sabéis de qué os estoy hablando. En fin… no es el momento ahora de detenerse en esto, pero pensaba en qué bonita se convirtió mi relación con la comida. Cómo, sin premeditarlo, sin buscar ni forzar, fui llegando naturalmente hasta esto. Habiendo encontrado una alimentación con la que me siento bien, identificada, saludable mental y físicamente, una alimentación que me permite cuidarme, me respeta y con la que me siento en armonía y sintonía. He descubierto muchos alimentos nuevos, maneras de cocinar diferentes… y soy feliz.

Además, laboralmente, estoy directamente relacionada con la comida (¡ahora más que nunca! de esos cambios debo hablaros…) para ya sabéis que escribo para la web gastronómica Plateselector. ¿Quién me iba a decir que hoy sería una foodie? ¿Que iba a estar constantemente visitando lugares nuevos, que iba a escribir sobre ello, que me preguntarían sobre dónde comer, cenar, desayunar…?

Preparar tu propia comida es algo mágico, algo que haces para ti y para aquellos con los que quizá compartes esa comida; se trata de nutrirte a todos los niveles. La digestión también es mágica, pasa sin que tu hagas nada, pero si no cuidamos la alimentación, estamos saboteándonos, nos estamos faltando al respeto.

Solemos ir con prisa, en esta vida loca, pero… paremos, frenemos un poquito y relajémonos delante del plato de comida para comer con conciencia, observando los sabores, qué sientes, qué piensas y fijarnos en qué nos va bien, qué no…

En todo este proceso de cambio de los últimos años, leí de aquí, de allá, de unos, de otros… Y en esta búsqueda encontré a Elka de Lala Kicthen. La sigo, he asistido a varios cursos suyos en Barcelona y he tenido el gusto de coincidir en más ocasiones e incluso entrevistarla para algunos medios con los que colaboro (podéis leer una entrevista muy bonita que le hice para Plateselector en este link). Justo hoy, antes de decidir terminar este post, me crucé con este vídeo-entrevista que le hacía Living with choco y me emocioné y sentí muy identificada con varios momentos que narraba de su vida, de su historia. Me pareció un vídeo precioso, muy íntimo, muy personal y muy apropiado para lo que justamente os estaba contando yo, de ahí que aparezca aquí también entre mis palabras.

comida salud y psicología

Imagen de Juan Riobó

Escrito en varios momentos. El texto lo empecé en abril y lo terminé ahora, este septiembre

Sonando Angus & Julia Stone

Uff, me he enrollado muchísimo, ¡espero me leáis de todos modos! Quería simplemente reflexionar un poco sobre esos cambios (sorprendentes) de la vida.

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Lo que tiene que ser… es

A veces te pasan cosas, cosas que te descolocan, vuelven loca, entristecen, hunden… Te deja tu novio, te despiden del trabajo, tienes problemas con amigos, alguien está enfermo… Pero esto no va del súper drama (¡que podría y lo sabéis! Me río…). Esto va de algo que también pasa, a menudo a muchos, nunca a mi. Te duermes. Te duermes y justo ese día coges un vuelo. Tu primer día de vacaciones. Nunca (¡pero nunca de verdad!) me duermo. ¿Me habrá pasado dos veces en mi vida? Y tenía que pasarme justo ese día. A las 7.08am he abierto un ojo. Mi vuelo salía 7.50h. He corrido como nunca, he saltado de la cama, cerrado maleta y ventanas (¿lo hice? Ahora sé que sí), me he enfundado en el vestido que por suerte ya tenía preparado y taxi pedido para salir por la puerta y subirme en él. He llegado pero no sé ni cómo. Mis amigos que me esperaban en Inglaterra me decían que ni lo habrían intentado. Despertarse a .08 y tener el vuelo a y .50 desde el centro de Barcelona y llegar hasta el Prat, hasta el avión? Menuda locura y estrés. Pues sí. Lo he hecho y lo he conseguido, muy increíble. Pero eso sí, sin poder respirar. Cerraban puertas, terminal vacía, una sola azafata en el control marchándose ya.. Muy de película. Entras en el avión y todos sentados, tu maleta no cabe ni el avión ni tampoco abajo con el resto de equipajes facturados. “Ponerla dónde queráis”, les digo. Yo lo he logrado, ahora la maleta ni me importa… Todos me miran, claro. Están deseando que empiece el despegue y largarse a sus vacaciones. Y todos somos conscientes del verano que lleva Vueling, con infinitos retrasos pero ese día justo, sale raspando el reloj… ¡pero conmigo dentro, eso sí!
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No abandono mi respiración acelerada ni deja de dolerme el pecho. ¡Qué manera de correr! Encima la terminal E, la que me tocaba, estaba vacía (completamente) y en pantallas no paraba de mostrarse el mensaje “cerrando puertas” en referencia a mi vuelo. No podía perderlo… Y no lo he perdido. Este vuelo era para mí.Supongo que de eso va la vida. Hay trenes que pasan y hay que cogerlos cuando toca… No siempre cuando uno quiere sino… cuando toca, aunque cueste distinguir cuando es el momento…  Y hay cosas que pasan en la vida y pasan por algo. Yo tenía que estar en Londres y así fue. Con prisas y a lo loco pero estuve.
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 la vida y los viajes
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Foto: Anna Alfaro
Londres Agosto 2016
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Mis viajes, mi verano

Creo que no hace falta decir que soy una persona organizada. Supongo que se me nota si se está cerca de mi. Lo soy, bastante, aunque en los últimos años, he ido dejando algunas parcelas de mi vida menos controladas, más libres, más dadas a la improvisación, al último momento… Algo que tiempo atrás me aterraba y que ahora, en muchas ocasiones me sienta de maravilla, me permite desconectar, relajarme y dejarme llevar, que al final, es lo que suele sentarnos a todos mejor.

Supongo que respecto a organizar, lo que más me atrapa con ello es que quiero hacer tantas cosas, que sino las organizo, no llego a todas, no puedo encajarlas, no se podrían dar… No me gusta perder el tiempo, me gusta comérmelo, pero comérmelo bien, bien llenito. Algo que a veces pasa factura de tanta aceleración que llevo por la vida… Pero… ¡suerte que la vida nos va enseñando y vamos soltando un poco la cuerda…!

Respecto a grandes planes como las vacaciones, ya viví el año pasado algo así como un “último minuto”. Fue impresionante cómo pude manejar la situación (conociéndome quiero decir) y al final resultó que el verano de 2015 fue uno de mis mejores veranos en los últimos tiempos. Muy relajante, motivante, revelador y lleno de grandes momentos. Este, también va a estar marcado por ese “último minuto”, por los imprevistos y las sorpresas de última hora que te hacen redirigirlo todo. Un “última hora” que al final, pinta muy muy bien.

Tuve unas semanas en que me sentí francamente perdida, viendo mi panorama y diciéndome: “aquí no me quedo en vacaciones” (por mucho que ame mi ciudad, disculparme…). Pero si algo tengo, es que… soy organizada, vuelvo a ello (me río). Y indagando un poco, centrándote en lo que quieres y te apetece (A TI, SÓLO A TI), buscas que eso suceda. Al final me marcho de la ciudad un día antes de comenzar oficialmente mis vacaciones (sí, el último día de trabajo, me lo salto, disculparme -jefes- pero necesito escaparme ya). Me marcho un día antes y regreso un día después (no, eso ya no, vuelvo a reírme). De los días que este año me tocan, no dejo ni uno sin ver mundo y comérmelo, como a mi me gusta. Creo que no he perdido la energía que llevo dentro a pesar de lo que ha pasado en los últimos dos meses (personal y laboral). Me duelen las piernas, estoy cansada, no puedo apenas hacer yoga a veces del agotamiento físico y mental que tengo pero… por el momento no puedo parar (básicamente por trabajo) y de todos modos, le concedo ese “parar” a alguna playa fantástica que voy a ver en muy pocos días. Me voy a perder, sí, me voy a perder bien, dejándome llevar, respirando mucho, dejando que el sol me toque, el aire me alborote el pelo, no preocupándome de mucho y volviendo a respirar.

¡Os deseo unas muy buenas vacaciones a todos! Os hablo por Instagram y por aquí a la vuelta. Un abrazo.

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planes de verano improvisados verano vacaciones

 Imagen de Pinterest

 Sonando “Waterfall” Vök · Circles

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Ser hipersensible

Ser hipersensible. Te lo puedes tomar como quieras, puedes ver a alguien y “interpretar” a esa persona como quieras y creas pero cada uno (que lo es), lo vive de un modo, imagino. Yo lo soy y me gusta a pesar de que a menudo, puedo terminar intensamente abrumada. Llevo un par de meses con tantos cambios en mi vida que obviamente, a nivel emocional, estoy alterada, por decirlo así. Las dos últimas semanas, estuve haciendo una clase de yoga cada sábado, acudiendo a unas clases que probé hace meses y que por planes de fin de semana, no había podido volver a hacer. Son sesiones de 1.45 minutos, intensas a todos los niveles y… las dos semanas he terminado en tadasana y en la meditación final, con lágrimas en los ojos. Muchos pensamientos que vienen a mi mente, como agolpándose de repente, interpretaciones que hago, darme cuenta de muchas cosas, colocar piezas… y entonces sale el llanto. Para bien, para desahogarme, para limpiar, para colocar cada cosa en su sitio. El resto del fin de semana, ambos, han sido tremendamente reveladores (a  nivel interno) y muy buenos y estimulantes por lo que me ha rodeado, los planes y cómo lo he vivido todo, procesando unas cosas, disfrutando, aprovechando, viviendo, rodeándome bien.

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Lo cierto es que necesito intensamente rodearme de cosas bonitas, me fijo mucho en los detalles, demasiado, analizo todo… Y me abrumo. Un exceso que creo que sólo sentimos nosotros mismos con nuestra aceleración mental, intensidad de sentir. Creo que es difícil entender esto sino eres este tipo de persones. A veces algo imperceptible nos toca, nos ilumina, nos hace sonreír, llorar… Sentir más, mucho.

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Detalles de cada casa

Interiores en Palma de Mallorca

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El otro día me paré en un paso de cebra para dejar pasar a un ciclista que bajaba por Enric Granados. Me sonrío tan agradecido que me hizo tremendamente feliz ese instante tan breve, tan simple pero tan bonito. Y lloro caminando por la calle leyendo mensajes que llegan del otro lado del océano, de alguien que me piensa y me quiere… y de fondo escucho en bucle una canción que todavía me acerca más a esa persona. La música, qué os voy a decir de la música… Cómo dices James Rodhes en Instrumental (cómo me ha gustado ese libro, os lo tenéis que leer…), “la música es medicina para el alma” y sigue “todos tenemos una banda sonora de nuestra vida”. Cierto.

Lugares de Palma de Mallorca

Hace un par de meses “alguien” me decía que soy muy permeable emocionalmente. Lo decía con cierto temor a herirme. “Eres tan permeable que todo te afecta”, en plan te voy a “romper”. Sí, todo me afecta, lo bueno y lo malo pero no para mal. Quizá sobredimensiono muchas cosas pero las vivo, las siento… Sí, soy una intensa pero me gusta, no quiero perderme nada. Y quizá llore, llore mucho sí, pero por cosas buenas y malas, cosas bonitas y otras más feas. Durante un tiempo no supe cómo llevarlo. Me sobrepasaba a mi misma, era “excesiva” pero con el tiempo y con muchos cambios internos-personales, he logrado conocerme mejor y adorar tantas cosas que antes no terminaba de aceptar. Ahora vivo y se me eriza la piel, me emociona hasta lo más banal y sencillo, me brillan los ojos y se me empañan cuando escucho una canción, me viene un recuerdo, pienso en el pasado, en el futuro, proyecto e imagino, ansio, compro algo bonito para casa, descubro, conecto con alguien, recibo un mensaje, alguien me abraza, me dice que me echa de menos, me besan… y vivo, vivo mucho.

Termino con este artículo que encontré hace un tiempo y con el que me sentí muy identificada: 12 señales sobre personas altamente sensibles.

 

Amigos y planes en Mallorca

Y de fondo, Hola A Todo El Mundo, “A Movement between these Two

 Fotos: Anna Alfaro, Mallorca Julio 2016

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